El riesgo infeccioso (real) de la dieta BARF Septiembre 3, 2019 12:45

Riesgos infeccionsos de la Dieta BARF

Artículo escrito por Sonia de Bizcarra Rodríguez, Veterinaria, Nº de Colegiado BI867.

 

Todos hemos escuchado lo peligroso que podría ser alimentar a nuestro perro o gato con una dieta cruda.

 

¿Ésto es así? ¿Qué riesgo real existe?

 

En este artículo aclaramos todas tus dudas.

 

1. Riesgo por manipulación

La dieta BARF se elabora con los mismos alimentos de consumo humano por lo que, de cara a los riesgos por manipulación, son los mismos que cuando preparamos nuestra propia comida.

 

Aunque últimamente vemos numerosas alertas sanitarias en alimentación humana (y que de paso vinculan el riesgo zoonósico con la dieta BARF), no dejan de ser brotes aislados.

 

Las estadísticas demuestran que el mayor número de intoxicaciones alimentarias se producen en el hogar con nuestra propia comida, simplemente, por no seguir medidas higiénicas básicas.

 

Además, en los últimos tiempos, ha aumentado el número de hogares en los que se alimenta a perros y gatos con dieta BARF sin que esto haya supuesto un incremento en las infecciones registradas en las familias.

 

Sin embargo, no existe el riesgo cero.

 

Ni siquiera alimentando con pienso. De hecho, han sido numerosas las retiradas de piensos por contaminación con la bacteria Salmonella.

 

Éstas son las recomendaciones que deberíamos seguir para reducir los riesgos derivados de nuestra alimentación y la de nuestros peludos:

  • Comprar a proveedores con garantía sanitaria. Podemos comprar productos de consumo humano, o bien materias primas o menús elaborados de empresas de alimentación BARF, pero asegúrate que cuentan con los registros sanitarios pertinentes.

  • Lavarse las manos con agua y jabón (durante 20 segundos como mínimo) después de manipular los alimentos para evitar propagar las bacterias por todo lo que toquemos (pomos de la nevera, cajones, platos, otros alimentos, etc.).

  • Lavar los utensilios de cocina tras su uso o con cada alimento. Para el lavado usar agua y jabón junto con desinfectante, o bien, en el lavavajillas. Esto incluye los comederos de su perro y tu gato.

  • Emplear zonas de trabajo y utensilios de cocina para BARF distintos a los usados para preparar la comida familiar. (Un truco que tenemos en casa: tenemos destinada una parte de encimera para preparar el BARF de Lur, Tom y Jerry. Aunque la desinfectamos tras cada uso, decidimos no preparar nuestra comida en esa zona. Además, la tabla roja y el cuchillo de mango rojo son sólo para el BARF. Así no hay confusión.)

    He dicho ya... ¿lavarse las manos? Jaja. Para que no lo olvides.

     

    2. Riesgo por consumo

    Aunque nosotros también consumimos productos sin cocinar, como pudiera ser un carpaccio o sushi, por ejemplo, es cierto que el cocinado mayoritario de nuestros platos disminuye el riesgo infeccioso por consumo.

     

    Nuestros perros y gatos no comerían nada cocinado si tuviesen que buscarse la comida ahí fuera. Comerían otro animal.

     

    Por esta razón, no se sostiene que nuestros animales enfermen si comen carne cruda, porque significaría que en la naturaleza enferman todos los animales y esto obviamente no sucede.

     

    Lo que está ocurriendo es que su anatomía les protege.

     

    Su pH digestivo ácido en torno a 1-2,5, más ácido que un limón, neutraliza la mayoría de bacterias que pueden contener.

     

    Además, la bilis actúa también como un antibacteriano y antiparasitario natural.

     

    El perro es, además, más resistente frente a bacterias como la Salmonella.

     

    Pueden contener esas bacterias en su tracto digestivo sin que llegue a enfermar.

     

    Es verdad que en ocasiones puntuales pueden desarrollar una salmonelosis por la ingesta de una carne muy contaminada o por ser animales muy inmunodeprimidos.

     

    Sí que podrían contraer parásitos al comer un animal infectado.

     

    Su mecanismo de defensa frente a eso es evitar ingerir el estómago y los intestinos delgado y grueso, que es donde se localizan los parásitos en su mayoría (por eso las carnes que compramos ya vienen sin su aparato digestivo para evitar dicha contaminación).

     

    Por eso es esencial comprar materia prima de calidad, sometida a controles regulares.

     

    3. La importancia del Congelado en la dieta BARF

    En la dieta BARF recomendamos congelar la carne previamente para reducir aún más este riesgo infeccioso por parásitos.

     

    Un error frecuente es pensar que “se mejora” la calidad de una carne ya pasada al congelarla porque matas las bacterias.

     

    Hay que aclarar que las bacterias no mueren por congelación (sólo se inhibe su crecimiento), los parásitos (en su mayoría) sí.

     

    Por eso es importante comprar productos de calidad, congelar lo antes posible y mantener la cadena de frío.

     

    ¿Cuánto tiempo congelamos?

     

    El tiempo es variable (de 3 a 21 días) según el tipo y origen del alimento, de la temperatura de tu congelador (lo ideal son -19 ó -20 grados) y el rango de parásitos que queramos evitar (3 semanas mata todos).

     

    No hay que olvidar que, aunque nuestros animales no llegasen a enfermar, sí que pueden ser transmisores de algunas enfermedades.

     

    Por eso hay que considerar ese riesgo infeccioso humano al manipular la dieta BARF de perros y gatos.

     

    Se deberá extremar la precaución en grupos de especial riesgo como niños, embarazadas, personas mayores o inmunodeprimidas.

     

    Conclusiones

    En resumen, los hábitos higiénicos que debemos tener por alimentar con dieta BARF a nuestro perro o gato, no son distintos a los que deberíamos tener con nuestra propia alimentación.

     

    La clave está en comprar productos con garantía sanitaria, seguir medidas de higiene básicas y usar el congelador :-)

     

    Sonia es veterinaria alternativa y nutricionista. Si queréis contactar con ella, podéis enviarle un correo electrónico a homyvet@hotmail.com.