10 consejos para cambiar a tu perro del pienso a una dieta BARF 30 de Abril de 2018 23:43 12 Comentarios

como pasar a un perro a dieta BARF


Quizás seas de los muchos que están pensando cambiar a su perro a una dieta natural cruda. Puede que hayas leído ya mucha de la infinita información que hay en internet, en foros y revistas especializadas. ¿Te preocupa por dónde empezar o estar perdiéndote algún paso fundamental? ¿Te parece complicado o confuso?

Si es así, no te preocupes, todos los que hemos dado ese gran paso hemos pasado por ahí y es natural sentirse dubitativo y, a veces, tener miedo porque algo no salga bien. Al fin y al cabo, nuestros perros son nuestra familia, y hay que tomarse este tema muy en serio. Los beneficios, como habrás leído son numerosos.

Tanto si estás pensando en darle menus crudos completos, como si quieres prepararlo en casa, es importante tener algunos aspectos en cuenta. Por ello, hemos reunido estos 10 puntos para que vuestra transición sea lo más suave posible.

1. Cambia de golpe

Aunque el sentido común sugiere introducir cambios importantes de forma gradual, son muchos los expertos en BARF los que aconsejan que este cambio se realice de un día al otro cuando el perro no tiene ningún tipo de complicación o dolencia. La principal razón es que piensos y comida cruda se digieren a ritmos diferentes y no es recomendable mezclarlos. Si tu perro tiene el estómago sensible o es ya mayor es posible, sin embargo, que te convenga realizar una transición controlada. Para hacerlo, durante un período de 7 a 14 días, divide la ración diaria en dos tomas; 50% de la comida anterior y  50% de la comida cruda, pero sírvelas por separado, esperando un mínimo de entre 8 y 12 horas después de servir la comida convencional y de 4 a 6 horas después de servir la comida cruda para asegurar la completa digestión.


2. El ayuno, una opción a tener en cuenta

Una buena idea cuando queremos dar el paso es retirar la comida a nuestro perro durante uno o dos días para que se vacíe el tracto intestinal completamente, a la vez que le predispone a acoger con ganas la nueva comida. Si te preocupa esta idea, piensa que por naturaleza y al contrario que los gatos, los perros pueden pasar un tiempo sin comer. Ten en cuenta que si estamos hablando de un cachorro o una hembra embarazada o en período de lactancia el ayuno no es recomendable.

3. Dale carne ligera, fácil de digerir 

Durante las primeras 4-8 semanas es interesante dar solamente carne ligera y fácil de digerir como el pollo, salmón o el cordero. Aunque es necesario que los perros dispongan de variedad, es recomendable limitar su dieta a pocas fuentes de proteína. Todo esto proporcionará a su estómago suficiente tiempo para adaptarse antes de introducir un nuevo tipo de carne. Lo mismo aplica para las vísceras.

4. No te preocupes si tu perro no come la dieta natural cruda a la primera

Es bien sabido que algunos perros se comerían hasta las cortinas si se cruzan en su camino y no tienen mayores problemas en pasar de un día al otro a una dieta natural. Si no tienes esa suerte (sobre todo las razas pequeñitas pueden llegar a ser muy quisquillosas), puede que tu perro no valore tu esfuerzo de la misma manera que tú, de hecho, algunos perros ni siquiera reconocen lo que les pones como comida. En el fondo es normal; la comida cruda huele y sabe muy distinta a los piensos ya que, en muchos casos, los fabricantes añaden potentes atrayentes a la comida comercial.

Nuestro consejo

no desesperes y acércate al asunto con cariño y comprensión, ayúdale no proporcionándole ninguna otra comida o recompensas, de manera que afronte el reto con hambre, aunque asegúrate de que tiene abundante agua a su disposición.

5. Los perros necesitan aprender a comer crudo

Una cosa es que nuestros perros desciendan del lobo y tengan unos dientes preparados para cortar y desgarrar y otra muy diferente es que sepan cómo usarlos para trocear carne ó masticar huesos. Ante la nueva dieta es probable que nuestro perro empiece a tragar pedazos enteros de carne e intentará hacer lo mismo con los huesos carnosos crudos. Por ello, es muy importante que supervises a tu perro a la hora de la comida, especialmente cuando le des huesos, y esto aplica siempre que se los des en el futuro. Proporciona principalmente huesos carnosos, ¡siempre crudos! y hazlo al principio de tu mano, anímandole cuando lo muerda correctamente, de esta manera aprenderá rápido a triturarlos. Otra manera de ayudar a tu perro a lidiar con los huesos es dárselos parcialmente congelados, de manera que puedan roer lentamente y sin peligro.

6. Espera algunos cambios durante la transición

Muchos perros, sobre todo los que han sido alimentados con piensos o latas convencionales durante mucho tiempo, pasan por un período de adaptación. Puede que tu perro deposite heces más líquidas de lo normal durante una semana, lo que es síntoma de que el tracto intestinal se está acostumbrando a las nuevas bacterias "buenas", importantes para una flora intestinal sana y por tanto un sistema inmunitario fuerte. Al fin y al cabo, comida cruda es comida viva y eso es bueno para tu perro! No olvides proporcionar agua abundante durante estos días, evita realizar este cambio si estás dando a tu perro antibióticos y, si se prolongara más allá de lo normal, visita a tu veterinario, ya que puede tratarse de otra complicación. Pasado este tiempo deberías observar que las heces se endurecen y reducen su tamaño y olor.

7. Ayúdale con algunos trucos

Al principio es recomendable evitar los huesos, incluso los más carnosos; la razón es que su estómago no está preparado todavía para digerirlos por tener un pH todavía alto (el necesario estará entre 1 y 2 per tardará un poco en llegar ahí), mejor usar cal de algas o hueso molido. Un poco de tripa verde, yogur natural o un suplemento probiótico ayuda adicionalmente a reestablecer la flora intestinal y varias tomas pequeñas distribuidas a lo largo del día ayudarán al sitema digestivo de tu perro. También puede ayudar cocer la comida ligeramente al principio para una mayor aceptación, especialmente en casos de perros con estómagos muy sensibles.

8. No te obsesiones con las medidas

Todos buscamos hacer las cosas lo mejor posible, quizás por ello las páginas de BARF, incluída esta, están llenas de indicaciones para racionalizar algo que, en la práctica, no aplicamos ni para nosotros mismos - ¿cuándo fue la última vez que pesaste la ración de paella que te serviste?. No nos interpretes mal, pesar los alimentos está bien al principio, pero sólo para hacerse una idea. Más adelante desarrollarás el ojo para saber aproximadamente el tamaño de las raciones.

9. La clave está en la variedad

Como ocurre con los humanos, una dieta completa y equilibrada es sin duda la mejor dieta. Pero en nuestro caso, es impensable consumir las cantidades y proporciones exactas en todas las comidas, más bien logramos esto con el tiempo y variando lo que comemos. Para los perros ocurre lo mismo, por ello, tanto si optas por elaborar tu propia dieta natural como si compras menús crudos completos, trata de variar el contenido de la misma.

10. Ten paciencia y sé positivo/a!

Los cambios son por naturaleza estresantes, ante ellos, muchas veces nos ponemos tensos y dudamos. Nuestros perros pueden sentir muchas veces esos estados y puedes enviarles sin querer un mensaje de precaución que, finalmente, le disuada de comer con calma y a gusto. Muéstrate tranquilo/a y optimista hacia el cambio y ya verás como se lo haces mucho más fácil.

Bueno, aquí los tienes, diez consejos que esperamos te ayuden a encontrar tu propia manera de dar el gran paso. ¡Tu perro te lo agradecerá!

 

Foto de Bosco, cortesía de Jonathan @Flikr