
Dentro de las dudas sobre la seguridad de la alimentación BARF, los huesos para perro tienen un protagonismo especial.
A pesar de los múltiples beneficios que aportan siguen siendo un tema que genera muchas dudas sobre su seguridad, además, muchas de las alternativas que el mercado ofrece no se componen de ingredientes puramente naturales. Entonces, ¿podemos dar huesos a nuestros perros de forma fiable?
Para arrojar luz a este asunto, entrevistamos al doctor Vincenzo de Ionni, licenciado en Medicina Veterinaria por la Universidad de las Palmas que nos va ayudar a perder el miedo a los huesos y ver la cara amable de este superalimento.
Entrevista a Vincenzo de Ionni: desvelando los secretos de los huesos para perros
Desde Puromenu hemos trasladado al doctor de Ionni algunas de las dudas más frecuentes sobre los huesos en la alimentación BARF.
Lo más importante, como siempre, es fijarse en una composición de ingredientes que sean seguros y sobre todo que aporten beneficios a nuestros compañeros peludos.
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1. ¿De qué está hecho un hueso para perro en realidad?
¿Alguna vez os habéis planteado de qué está compuesto un hueso?
Resulta que, si lo examinamos bien, veremos que los huesos para perro están constituidon por agua, aunque resulte difícil de creer, en un 45% y por una serie de células vivas sumergidas en una matriz mineral especial que tiene la siguiente composición:
También está constituido por una proteína llamada colágeno que es rica en los aminoácidos lisina y glicina entre otros. Comprobamos pues que un hueso no es más que un elemento vivo con sus minerales, aminoácidos y la carga enzimática y bacteriana que cualquier tejido vivo contiene.
- Calcio en un 25%
- Fósforo en un 12%
- Sodio en un 1.24%
- Magnesio en un 0.37%
- Potasio en un 0.7%
- Zinc en un 0.01%
También está constituido por una proteína llamada colágeno que es rica en los aminoácidos lisina y glicina entre otros. Comprobamos pues que un hueso no es más que un elemento vivo con sus minerales, aminoácidos y la carga enzimática y bacteriana que cualquier tejido vivo contiene.
→ ¿Sabes cómo dar calcio a tus mascotas? Te enseñamos en este post
2. ¿Qué huesos pueden comer los perros?
En general los podemos clasificar en huesos carnosos o huesos recreativos.
Huesos para perro carnosos
Los huesos carnosos para perros son huesos que están constituidos por una proporción adecuada entre hueso y carne. Hay autores como Ian Billinghurst que aconsejan suministrar piezas con 2/3 de hueso y 1/3 de carne mientras que otros como Tom Lonsdale aconsejan que la pieza esté constituida por mitad de hueso y mitad de carne.
Yo personalmente intento adaptar la pieza al tamaño y estado fisiológico y anatómico del animal. Por ejemplo, si buscas huesos para cachorros o un perro de tamaño pequeño sugiero la ingesta de alitas o cuello de pollo cuya proporción entre carne y hueso es de, aproximadamente, 50% - 50%.
También podemos suministrar muslitos de pollo a cachorros o perros de tamaño pequeño y en este caso la pieza tiene 1/3 de hueso y 2/3 de carne.
Para un perro de tamaño grande un buen ejemplo de hueso carnoso puede ser la carcasa de pollo, que tiene los músculos para-vertebrales y los huesos blandos del esternón, así, hay una justa proporción entre carne y hueso.
No sólo hay huesos carnosos de pollo. Dentro de esta categoría también se encuentra la costilla y el pecho de ternera, el cuello de pavo, las chuletillas de cordero y cabrito, el lomo y los muslos del conejo, la codorniz entera así como las chuletas de caballo o algunas piezas de carne de venado.
Huesos recreativos para perro
En el tipo de huesos que se le pueden dar a un perro también hablamos de los que no se ingieren.
Los huesos recreativos son aquellos especialmente recomendados para perro de tamaño grande que no se pueden comer como por ejemplo el omoplato, vértebras, rodilla o caña de vaca.

3. ¿Le puedo dar huesos a mi perro o gato?
En general, todos los perros y gatos pueden (y deben) comer huesos, aunque existen excepciones, como siempre:
■ En perros geriátricos con una dentadura deficiente, con enfermedades periodontales o en gatos con problemas bucales como la estomatitis, quizás es mejor no suministrar huesos.
■ También los perros braquicéfalos (que tienen un hocico y cráneo muy corto) tienen, a veces, problemas con la ingesta de huesos
■ Finalmente, debemos prestar mucha atención en aquellos perros muy ansiosos que engullen y aspiran la comida. En estos casos podemos triturar los huesos o suministrar sólo huesos recreativos que por su tamaño no pueden ser ingeridos.
Si no damos huesos a nuestro perro, podemos complementar el calcio con polvo de cáscara de huevo, esencia de hueso (MHC Calcio), harina de hueso de consumo humano, cales de algas o algún compuesto homeopático como la calcárea fluórica por ejemplo.
4. ¿Cuáles son los beneficios de los huesos naturales para perros y gatos?
Conociendo la composición de los huesos ya sabemos que con su ingesta le estamos aportando al animal calcio, fósforo y otros minerales importantes para atender a su gasto metabólico diario en las cantidades adecuadas para su especie. Además también le estaremos proporcionando cantidades de colágeno y condroitin sulfato, nutrientes presentes en los complementos suministrados como protectores articulares.
Algunos compañeros veterinarios creen que lo único que el animal aprovecha del hueso es la carne, la medula, los ligamentos y tendones adheridos a él y que la proteína colágeno es muy poco digerible.
Pero podemos observar a diario cómo en las heces de los perros que comen carnes con hueso casi no hay restos de ellos. Así, podemos deducir que aprovechan la mayor parte del hueso ingerido aunque todavía no hay estudios que determinen exactamente qué cantidad y cómo funciona la digestión de los huesos al contrario de la ingesta por humanos, que sabemos que aprovecha solo el 1% del colágeno presente en los huesos.
Uno de los aspectos que está ampliamente comprobado es el beneficio que el animal experimenta cuando los está masticando; de hecho, mientras mastica, está atendiendo a una de las principales necesidades de la especie canina que le ayuda a producir hormonas del placer y algunas enzimas que le ayudarán después en la digestión a parte de reducir el nivel de estrés.
Otro de los efectos beneficiosos de que los perros mastiquen huesos es que los dientes se mantendrán libres de sarro, lo cual proporcionará un estado más saludable al animal porque las bacterias del sarro viajan al torrente sanguíneo y son causa de muchas enfermedades en perros y gatos.
5. ¿Existe alguna contraindicación al dar huesos crudos a nuestro perro?
Cuando hablamos de los factores negativos del uso de los huesos para perro en las dietas caninas y felinas casi siempre nos referimos a un incorrecto uso en su administración.
Si suministramos huesos carnosos con muy poca carne o si dejamos por un tiempo demasiado prolongado un hueso recreativo a un perro que no está todavía acostumbrado, podremos provocar heces demasiado duras y de textura arenosa o en el peor de los casos estreñimiento.
Como parte de la transición de pienso a una dieta cruda con huesos crudos para perros, no es infrecuente algún episodio leve de diarrea o vómito ocasional, así como heces pastosas y blandas recubiertas de mucosidad en la transición.
Otro aspecto a tener en cuenta si estas alimentando a varios animales a la vez es la necesidad de que cada uno tenga su propio espacio para roer tranquilamente su hueso. Así evitaremos posibles incidentes entre ellos.
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6. ¿Qué tener en cuenta a la hora de dar huesos a nuestro perro para evitar problemas?
El aspecto que genera más miedos en el cuidador que está indeciso de suministrar huesos: el posible atragantamiento, obstrucción o perforación intestinal que la ingesta de los huesos pueda provocar.
Generalmente lo podremos evitar tomando alguna precaución: que el hueso sea suministrado siempre crudo. Tener en cuenta la fisiología, tamaño y anatomía del animal, dándoselos del tamaño adecuado, que no lo pueda tragar de un bocado. Y lo más importante: durante las primeras veces, suministrarlos bajo la vigilancia del cuidador que podría intervenir en caso de necesidad.
Entonces, ¿Es peligroso dar huesos a perros y gatos?
En principio te diría que no, puesto que llevo bastantes años suministrando a los animales que estoy cuidando y recomendando a mis pacientes los huesos en la dieta y he visto solo un caso de atragantamiento en una perrita braquicéfala (tipo bulldog) que por norma general son perros que pueden presentar alguna dificultad para ingerir cualquier tipo de comida. Este es el punto: existe el riesgo de atragantamiento ingiriendo una bolita de pienso también.
Cuando hablamos del miedo generalizado que existe con respecto a la perforación o la obstrucción de los intestinos hay que comentar que quizás exista este riesgo en caso de suministrar huesos cocinados (éstos pierden agua y se vuelven más duros y cortantes).
En el listado de alimentos que tu perro uede comer, hay que estar siempre pendiente del tamaño, cocinado de los mismos y la dieta habitual de nuestra mascota.
Un perro o gato cuya alimentación siempre se ha basado en el pienso, sin carga vital enzimática ni bacteriana puede entorpecer y hacer difícil la digestión en caso de la ingesta de cualquier alimento vivo (por muy sano que sea).
También estaremos atentos a dar huesos de acuerdo al tamaño del animal así que evitaremos por ejemplo dar una alita de pollo a un mastín puesto que se la podría tragar entera y sin masticar con la posibilidad de atragantarse.

7. ¿Por dónde empiezo a darle los mejores huesos a mi perro?
Antes que nada hay que tener en cuenta de qué animal se trata; normalmente, con animales jóvenes y sanos no tendremos ninguna dificultad en empezar a dar huesos.
A cachorros y gatitos de 6/8 semanas ya podemos darles huesos pequeños triturados en su primera dieta de alimentos sólidos así como dejarles roer algún hueso grande, siempre ajustando el tamaño del hueso al tamaño del animal como hemos descrito antes (una alita de pollo no es el hueso adecuado para un mastín!).
Si tenemos un perro o gato que siempre ha sido alimentado con piensos entonces haremos el cambio a la comida natural poco a poco primero alimentando sólo con carnes sin hueso y algún vegetal, cereal o legumbre durante algún tiempo y después empezaremos poco a poco a introducir los huesos.
Si hablamos de un animal con una salud precaria, primero daremos carnes ligeramente cocinadas, alguna verdura y cereal. Cuando su sistema digestivo ya se haya acostumbrado al cambio (observando los eventuales episodios de vómitos y diarrea así como la calidad de las heces) pasaremos a darles carnes cada vez más crudas y solo después introduciremos los huesos para perro en su dieta.
Bueno, espero que estos consejos os ayuden a perderle el miedo a alimentar a vuestros perros y gatos con huesos, es, sin duda, una de las mejores cosas que podéis hacer por ellos. Vincenzo De Ioanni es licenciado en Medicina Veterinaria por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en 2007 y diplomado por IVAS en Acupuntura Veterinaria y Nutriterapia según la Medicina Tradicional China, y está especializado en Terapias Naturales y Homeopatía. Además, es Co-fundador del grupo “Nutrición natural en pequeños animales” y responsable de la Clínica Veterinaria “Equilibrio” situada en Las Palmas De Gran Canaria en la isla de Gran Canaria.





