10 argumentos desmontados en contra de la dieta BARF. Pregunta a tu veterinario julio 28, 2020 12:19

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1. Los ingredientes de los piensos PREMIUM dejan mucho que desear

Los subproductos cárnicos utilizados en la industria de la alimentación para perros y gatos son partes de animales que han sido desechadas para el consumo humano. Algunas marcas utilizan picos, patas e incluso harina de plumas hidrolizada como fuente de proteína en la elaboración de sus piensos.

Sorprendentemente, todo esto es legal, la harina de plumas hidrolizada procedente de aves sacrificadas aptas para el consumo humano está autorizada (Reglamento (CE) 999/2001) para la alimentación de todas las especies animales. Sin embargo, la propia Fundación Española para el Desarrollo de la Nutrición Animal dice que “es una fuente de proteína poco digerible y desequilibrada en aminoácidos”. En definitiva, ¿puede tu veterinario garantizarte (mediante consulta por escrito al fabricante, dado que el etiquetado en muchísimas ocasiones suele inducir a engaño), qué tipo de subproductos y en qué proporción son incluidos en la formulación del pienso que te esta aconsejando?

En cualquier caso, nuestro consejo es que exijas que te garanticen el origen de los componentes del pienso, te sorprenderá ver la respuesta de muchos fabricantes PREMIUM.

2. La dieta BARF no previene la aparición del sarro como el pienso

Una aseveración absolutamente falsa, de hecho, no hay artículos científicos que ratifiquen dicha afirmación.
El origen de este comentario está relacionado con el supuesto beneficio mecánico que da comer un alimento seco, pero es al contrario, las dietas de huesos carnosos crudos mantienen los dientes en las mejores condiciones, pero además, incluso las dietas naturales a base carne triturada sin huesos enteros ayudan a prevenir la acumulación de sarro, ya que la carne contiene enzimas naturales que hacen que la comida cruda no se pegue a los dientes, a diferencia de las dietas con alto contenido en almidón, es decir, los piensos secos.

3. La alimentación BARF puede hacer agresivo a mi perro

Esta afirmación que cada vez más gente suele comentar no es ya solamente falsa (los perros llevan comiendo carne cruda milenios) sino que es justamente lo contrario, no existe ninguna relación entre comer carne cruda y la agresividad de los perros, en realidad, algunos tipos de agresividad sí que se asocian a dietas, pero a dietas basadas en el maíz, que presentan carencias importantes en aminoácidos que a veces conllevan un nivel reducido de serotonina en el cerebro y comportamientos agresivos, impulsivos e hiperactivos.


4. Las dietas crudas pueden estar contaminadas con parásitos

Esta aseveración es muy discutible. En primer lugar, nuestros amigos son más resistentes a bacterias y parásitos que nosotros. En segundo lugar, los distintos comercializadores de estas dietas están sometidos a doble control, el del matadero y el control veterinario oficial, tanto de sus instalaciones como de sus proveedores. Por último, muchas de estas dietas se sirven congeladas, lo que es mortal para un altísimo número de agentes parásitos, por lo que el riesgo es ínfimo. De hecho, cada año se retiran distintas marcas de piensos por contener ácaros, salmonella y mohos.

5. Las dietas Barf tienen un mayor riesgo de contaminaciones bacterianas

Esta afirmación podría ser lejanamente cierta en aquellas dietas que el propietario prepara en su domicilio, pero en el caso de las empresas comercializadoras, solamente se utilizan carnes que provienen del circuito humano -aunque comercialmente no se permita que se publiciten así- y que tras su procesado se ultracongelan. La congelación acaba con la mayor parte de bacterias y parásitos.

6. Los piensos contienen aditivos químicos adicionales

Toda harina de maíz, pollo, harina de subproductos, trigo molido, harina de carne, harina de hueso y de grasa animal está preservada con BHA/BHT: La Organización Mundial de la Salud nombra abiertamente ambos conservantes, BHA y BHT, como compuestos sospechosos de causar cáncer. El problema no es ingerirlos una vez, sino durante años y años, tanto en piensos baratos como en PREMIUM.
Además, la harina de trigo, arroz, cordero y harina de gluten de maíz contienen altos niveles de cloruro de potasio (sal) y fosfato dicálcico.

7. Las dietas Barf no dan a nuestro animal una alimentación completa y equilibrada

Aunque es verdad que la desinformación es tan peligrosa como la ignorancia, esto es ciertamente falso, sobre todo por la calidad biológica superior de las proteínas presentes en este tipo de dietas: el huevo tiene el más alto valor biológico, el 100 %, el pescado le sigue de cerca con un valor de 92, el de la carne de cruda es de alrededor de 78 y la harina de soja es de 67. Las harinas de la carne, el hueso y el trigo tienen alrededor de 50 (presentes en todos los piensos secos) y la del maíz es de 45.

8. Las dietas Barf inducen a un menor consumo de agua

Está claro, pero por buenas razones. Lo que ocurre es un efecto doble: por una parte, son alimentos húmedos (con mayor porcentaje de agua) con lo cual el animal come y bebe a la vez, y por otra, no utilizan la sal como conservante. Por lo tanto, en comparación, un animal alimentándose de dietas Barf beberá menos agua que otro comiendo pienso.

9. Los piensos no garantizan el cuidado de la piel y el pelo

Las dietas Barf favorecen un mejor aspecto del pelo y de la piel, ya que muchas vitaminas y aceites esenciales no son destruidos en el proceso de calentamiento necesario para extrusionar el pienso, aunque también es cierto que algunos fabricantes de piensos añaden después como aditivos buena parte de dichas vitaminas, concretamente en los piensos PREMIUM, que por lo general son más caros.

Si todavía nos quedan dudas, podemos hacer la prueba del algodón: pon dos platos de comida ante un perro, uno con una dieta BARF y otro con un pienso seco y observa atentamente la reacción. Coincidirás conmigo en que casi siempre se quedará lleno el que estaba con pienso seco, a no ser que tu perro sea un glotón :)

Foto gracias a Austin
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