7 soluciones para que no pierdas nunca a tu mejor amigo 25 de Abril de 2016 22:39 2 Comentarios

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Os voy a contar una historia real que le ha ocurrido a alguien del equipo con su perra hace poco.

Él suele pasearla dos veces al día, una de ellas hacia las 7 de la mañana en un bosque denso de encina muy cercano. El sitio está tan cerca y ha ido tantas veces que cuando la perra, que es muy dócil, no vuelve enseguida, él vuelve solo y la espera en casa.

Pero este día la perra no vuelve por la mañana, y hacia las 15:00 empieza a llover y ella sigue sin volver, por lo que ya, extrañado, decide adentrarse en el bosque y empezar a cubrir terreno. Tras una desesperada hora de búsqueda y pensando que la había perdido, la encuentra; está sentada, atada a un árbol con una lazada ilegal de cazador atada a su cuello. Se había quedado atrapada por la mañana y la pobre llevaba todo el día allí, esperando, inocente (las fotos son reales, las sacó para denunciar el hecho ante el SEPRONA).

La experiencia nos hace pensar dolorosamente en cuántos perros/as se perderán de esta manera e incluso morirán por una actitud irresponsable de muchos cazadores insensatos.

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A raíz de esto, empezamos a pensar en qué mecanismos existen hoy en plena era tecnológica para evitar la angustia de no saber dónde están nuestros amigos, además de cómo identificarlos para que vuelvan a nosotros. Aunque normalmente no escribimos sobre estas cosas, hoy queremos traerte todos los que hemos podido encontrar.

1. El tatuaje

Sólo incluído en esta lista por motivos históricos, ya que, afortunadamente, se dejó de usar en España. Consistía en tatuar al perro en la oreja o en la cara interna de la pata un código de información.

Lo engorroso del proceso, junto con el dolor que provocaba y el hecho de que la información no se podía cambiar acabaron por desplazarlo. Incluso, para los animales de granja son preferidos hoy crotales, anillados, etc.

2. El microchip

Es un sistema que conozco bastante bien, puesto que trabajaba como técnico en la primera empresa que lo lanzo en el mercado español.

Su origen proviene de los chips utilizados especialmente en la industria peletera, para identificar abrigos y chaquetones de gran valor económico, para su uso en animales vivos lo que se hizo fue recubrirlo con una cápsula anti-migratoria, que provoca una pequeña inflamación que retiene el chip en el punto de aplicación (zona izquierda del cuello)
En España su uso es obligatorio en perros, gatos y hurones, estando penado con multa de hasta 3000€ el no llevarlo.

El principal problema con este sistema es que no permite su lectura, si no es mediante un lector especifico, bastante caro, presente en la mayoría de clínicas veterinarias y teóricamente en los cuerpos policiales (aunque la crisis económica hace que en éstos últimos su número sea reducido y su mantenimiento muchas veces deficiente), además la lectura del chip solo se puede realizar a pocos centímetros, lo cual si ya suele ser difícil de usar con perros perdidos y por tanto nerviosos, es por razones obvias complicadísimo de usar con gatos o hurones.
Esto provoca que desde que el momento de la pérdida hasta que podamos recuperar al animal suelen pasar días e incluso semanas de inquietud tanto para los propietarios como para el propio animal.

Por si fuera poco, no existe un código unificado en España, por lo que animales perdidos entre comunidades autónomas por tener registros diferentes, pueden ser más difíciles de identificar.

3. Chapas

Es un sistema francamente económico pero que encierra algunos inconvenientes:
  1. Debemos grabarlas con nuestros datos personales, que quedan a la vista de todo el mundo
  2. O bien tienes una vista de “águila”, o debes acercarte mucho al animal, lo que puede conllevar un riesgo, cuanto más si está en un estado de lógico nerviosismo. En el caso de los gatos, como podéis imaginar esto lo hace altamente inefectivo
  3. Lógicamente cualquier colgante, por bien puesto que este tiende a caerse, deteriorarse etc. Además, si la pérdida es por robo, será lo primero que desaparecerá del mismo.
4. Códigos QR

Nacieron con la idea de evitar que quedasen nuestros datos expuestos a todo el mundo en la chapa identificativa. Son también muy económicos (los collares con chapas QR pueden encontrarse sobre unos 15 euros), pero no acaban de resolver los problemas de la chapa:
  1. La persona que recupera al animal debe llevar en su móvil o descargarse una app gratuita para la lectura de dichos códigos (muchas personas suelen tener problemas con esto al ser tecnófobos)
  2. Si tienes la app en el móvil, la lectura del código tan solo se realiza a pocos centímetros, aparte de que es preciso enfocar bien el código con la cámara del móvil lo que puede llevar algunos segundos, con el riesgo de mordiscos o arañazos que podemos llevarnos por parte de un animal asustado.
  3. La calidad de lectura de los códigos suele deteriorarse con el tiempo
  4. No deja de ser un colgante, (chapa) por lo tanto expuesto a caerse, engancharse o simplemente a ser quitado intencionadamente.
5. Los CHIPS NFC

Esta es la tecnología detrás del pago con el móvil o el uso del móvil para controlar acceso a edificios, entre otros.

Son muy eficaces almacenando información, han reducido mucho su precio y no precisan de una app especial para ser leídos, además, se adhieren fácilmente a la chapa de nuestra mascota, sin embargo:
  1. Solo se pueden leer a 4 cm, lo que es un claro riesgo en un animal asustado
  2. Precisan de smartphones actuales, con la opción NFC en su menú
  3. Van suspendidos en un colgante o chapa, es decir tienen los hándicaps anteriormente citados
  4. Sufren, aunque menos que los códigos QR, de pérdida de eficacia con el paso del tiempo
6. Dispositivos de baliza (Beacon)

Son pequeños colgantes, del tamaño de unos 3-5 cm de diámetro e incluso menos, basados en la tecnología bluetooth 4.0, las claves de este sistema son:
  1. El colgante tiene una pequeña batería de reloj, emite de forma continua una señal, bluetooth que es captada por nuestro móvil e interpretada por una App específica de cada modelo.
  2. Un punto positivo es que no deja a la vista de nadie nuestros datos personales
  3. No es necesario acercarse al animal, a cierta distancia podemos saber donde esta nuestra mascota, aunque no la de otro propietario
  4. La batería suele tener una duración larga, superior al año.
  5. Podemos, gracias a la App, marcar un radio de seguridad alrededor de nuestro perro o gato, de forma que recibimos en el móvil una alarma cuando se sale de él.
  6. A diferencia de la señal GPS que no se percibe en lugares cerrados, los beacons al utilizar la señal bluetooth, no cuentan con ese hándicap, pudiendo sernos útiles en locales cerrados 
  7. A parte y a diferencia de los GPS, son relativamente económicos (entre 15-30 euros) 

Algunos ejemplos de Beacons son: TILE o SportDog etc

Sin embargo y pese a lo atractivo que aparece a simple vista, no es oro todo lo que reluce, de hecho, participé en un estudio de mercado sobre 10 marcas distintas de dichos aparatos y los resultados fueron desde mi punto de vista desalentadores:
  1. Si bien muchos dicen tener un alcance de hasta 30 metros e incluso 100, en la práctica ninguno supera los 15 metros. Esto es debido a que la señal bluetooth es extremadamente sensible a cualquier interferencia (ya sea de televisores, radio etc) e incluso más en espacios abiertos (líneas de corriente, wifi de ordenadores etc.).
  2. La localización exacta del animal es poco precisa, ya que el sistema no geolocaliza al animal, tan solo cuando capta la señal bluetooth nos puede guiar hacia él mediante un sistema ciego “frio-caliente”
  3. Muchas app de gestión de estos dispositivos pueden confundir al usuario representando un punto en un mapa google, pero este punto es tan solo el último lugar en el cual se tuvo contacto con el dispositivo ( por lo general como máximo a 10 metros de nuestra posición cuando la perdimos) , en ningún caso quiere decir que al acercarnos a dicho punto nuestra mascota se encuentre allí.
  4. Como colgantes que son, pueden perderse de forma accidental (caerse o engancharse en algo) o no accidental (son demasiado llamativos para los amigos de lo ajeno, aunque su valor es reducido)
  5. Solo nos sirve para, en el mejor de los casos, no perder a nuestro animal, pero no para saber los datos de otro, salvo que en España todos los propietarios utilizasen el mismo aparato bluetooth y por tanto la misma App de gestión. Con todo, sigue siendo un buen dispositivo para localizar pequeños animales en terrenos reducidos, p.ej. un gato en una parcela, o mi perrito en una plaza.
7. Los dispositivos GPS

Estos nos dan la posición exacta de nuestro animal en cualquier parte del mundo, con una precisión que suele estar entre los 3 y los 5 metros, es decir, son bastante exactos por lo general.
Parecen la solución ideal ¿no?, veamos:
  1. La oferta es amplísima, y los precios también, soliendo estar el precio medio en unos 120 euros.
  2. Precisan para su funcionamiento de una tarjeta SIM, igual que un móvil, con lo cual a los costes de adquisición del aparato, tarde o temprano deberás sumarle el de la línea telefónica, que puede estar entorno a los 4 euros al mes por dispositivo (o sea, perro/gato).
  3. Las app de gestión de dichos aparatos en muchas ocasiones, no son fáciles de instalar y hacer funcionar, sin contar con el consumo de datos que te originan en el terminal. Es muy recomendable, antes de decidirse, el buscar el dispositivo en Amazon y leer los comentarios de los usuarios.
  4. No funciona en lugares cerrados
  5. Uno de los aspectos por mejoras es la duración de la batería; la mayoría dice que es de 1 semana, pero cuidado: esto es en modo descanso; si precisas con cierta frecuencia que el aparato te informe de donde está tu animal, la pila se agota a las 24 -48 horas (igual que tu móvil si hablas mucho)
  6. Salvo algunos modelos suelen ser collares ostentosos, de cierto tamaño, relativamente fáciles de perder y que llaman la atención de quien no debería. Además, en este caso si te lo sustraen estás perdiendo un móvil con su tarjeta SIM
  7. Por último, solo sirve para no perder a tu perro/gato, que no es poco, pero no para conocer los datos de otros animales extraviados que encontremos. 

En definitiva, como puedes ver, los sistemas actuales tienen sus ventajas, pero todavía hay margen para la mejora. Me consta que hay equipos de trabajo, buscando soluciones más económicas (el fabuloso mundo el Internet of Things) y sobre todo adecuadas para que cualquier persona pueda saber si un animal está perdido y poder contactar con su propietario, respetando su privacidad y sin los riesgos de dispositivos caros, con riesgos altos de pérdida e incapaces de interaccionar con la mayoría de la población.

Manuel es veterinario colaborador en Puromenu. Puedes dirigirte a él escribiendo a su atención a info@puromenu.es. Además, si tu duda es sobre alimentación natural para tu amigo, estaremos encantados de ayudarte sin coste aquí.